Lo que no se registra, no existe.
En América Latina, gran parte de las agresiones contra personas que defienden la tierra y el territorio no se recoge en los registros oficiales ni en la información que orienta decisiones públicas. Quedan fuera de lo que se reconoce y, por tanto, de lo que se atiende.
Por eso, producir información desde los propios territorios no es solo una cuestión de registro: es una forma de hacer visibles estas realidades y de disputar cómo se entienden y se responden.
En el contexto de la COP4 del Acuerdo de Escazú —un espacio clave para avanzar en la protección de personas defensoras ambientales en la región— y del Día de la Tierra, la Plataforma de Defensoras y Defensores de la Tierra y el Territorio lanza el Monitor de Defensores de la Tierra, una herramienta regional que documenta agresiones contra personas defensoras en América Latina y el Caribe.
Accede al Monitor de Defensores de la Tierra
Una herramienta para visibilizar lo que permanece oculto
El Monitor reúne 581 casos de agresiones registrados entre 2020 y 2025 en siete países —Argentina, Ecuador, Guatemala, Perú, Chile, Colombia y Honduras—, evidenciando una situación sostenida de violencia y la falta de registros que permitan dimensionarla con claridad.
Más allá de cuantificar casos, la herramienta permite identificar patrones, visibilizar formas de intimidación, criminalización, desapariciones y detenciones arbitrarias, así como analizar la respuesta —o la ausencia de ella— por parte de los Estados. También incorpora las estrategias de protección y autocuidado que las propias comunidades desarrollan frente a estos contextos.
Entre los hallazgos más relevantes, el Monitor evidencia tres elementos clave: el rol central del agua en los conflictos territoriales, las tensiones vinculadas a la transición energética y el hecho de que más de la mitad de los casos afectan a Pueblos Indígenas y territorios ancestrales.
Una defensora de la tierra y el territorio participa en una movilización
Escazú: datos para la protección y la acción
El lanzamiento del Monitor se da en un momento político clave para la región, en el marco de la COP4 del Acuerdo de Escazú, donde la Plataforma de Defensoras y Defensores de la Tierra y el Territorio destaca la necesidad de fortalecer la protección de las personas defensoras y de utilizar datos generados desde los territorios como base para la toma de decisiones y la rendición de cuen
En este contexto, el Monitor aporta evidencia concreta para alimentar estos debates y contribuir a la implementación del Acuerdo. Se enmarca en un conjunto de procesos regionales orientados a fortalecer la generación y el uso estratégico de datos desde los territorios, como la Escuela de Datos para personas defensoras.
La Plataforma participará en la COP4 con una delegación de 20 mujeres defensoras de ocho países de la región, quienes llevarán estos datos y experiencias construidas desde los territorios para incidir en los espacios de decisión.
Entre los elementos que buscan visibilizar, destaca que solo en el 26% de los casos relevados las personas defensoras cuentan con alguna medida de protección estatal, lo que evidencia los desafíos pendientes en la implementación del Acuerdo de Escazú.
Disputar los datos es disputar el poder
En una región donde muchas agresiones permanecen subregistradas o invisibilizadas, contar con información producida desde los territorios permite fortalecer la incidencia, visibilizar patrones de violencia y exigir respuestas. El Monitor se inscribe en esta apuesta.
Este proceso se desarrolla en alianza con ALLIED, en el marco de los esfuerzos por fortalecer la generación de datos y la acción colectiva para la defensa de los territorios. Forma parte de una dinámica en la que la producción de datos conecta a nivel territorial, regional y global, y abre oportunidades para que estos datos contribuyan a LANDex, un marco global de medición de la gobernanza de la tierra.